Color · 23 de junio de 2026 · 5 min de lectura

Cómo elegir los colores de tu casa sin arrepentirte

El color se elige en cinco minutos delante de una carta de la tienda y se vive durante diez años. Estas son las cuatro cosas que miramos siempre antes de comprar el primer bote.

Moodboard con muestras de tela, pintura y materiales en tonos azules y neutros

Primero las proporciones, luego el tono

Hay una regla muy sencilla que funciona: 60-30-10. Un 60 % de la habitación con un color principal (normalmente las paredes), un 30 % con un segundo color (sofá, cortinas, alfombra) y un 10 % con un color de acento (cojines, cerámica, un cuadro, una silla).

No es una ley, pero evita el fallo más típico: poner tres colores en cantidades parecidas y que ninguno mande. Una casa se ve tranquila cuando está claro quién lleva la voz cantante.

¿Este color va a oscurecer la habitación?

Muchos fabricantes publican un número junto a cada color, el LRV, que va de 0 a 100 y dice cuánta luz refleja: 0 es negro total y 100 blanco puro. Es la forma más rápida de saber si un tono va a iluminar o a recoger el espacio.

  • Por encima de 70: blancos y tonos muy claros. Amplían y devuelven luz; ideales si la habitación tiene poca ventana.
  • Entre 40 y 70: arenas, verde salvia, terracota suave. Dan carácter sin oscurecer.
  • Por debajo de 25: tonos profundos. Preciosos en habitaciones con mucha luz o en espacios pequeños que quieras convertir en algo especial (un aseo, un despacho, un vestidor).

La orientación también manda. En una habitación que mira al norte la luz es más fría y los grises tiran a azul, así que conviene elegir tonos con un fondo algo más cálido. Al sur pasa lo contrario: un beige puede volverse amarillo a mediodía.

Prueba el color en tu pared, no en la tienda

Un mismo color cambia según la luz que recibe. Por eso una carta vista bajo los fluorescentes de una tienda no te dice nada sobre cómo se verá en tu salón.

  • Pinta un cuadrado grande, de al menos medio metro por medio metro, con dos manos.
  • Hazlo en dos paredes distintas de la misma habitación.
  • Míralo por la mañana, por la tarde y de noche con la luz artificial que vas a tener.
  • Espera 48 horas antes de decidir: muchas pinturas cambian un poco al secar del todo.

El acabado importa tanto como el color

El mismo tono se ve distinto según si la pintura es mate o brillante, y cada acabado sirve para un sitio.

  • Mate: el más bonito y el que mejor disimula las imperfecciones de la pared. Perfecto en techos y dormitorios, pero se limpia peor.
  • Satinado: el equilibrio para pasillos, zonas de paso y habitaciones de niños. Se puede limpiar sin estropearlo.
  • Esmalte o semibrillante: puertas, rodapiés, carpintería y zonas húmedas. Muy lavable, aunque marca cualquier defecto.

Pintura y aire limpio

Mientras seca, la pintura suelta gases (los famosos COV). Hay pinturas al agua de baja emisión, y en el bote suelen llevar sellos como A+ o la Ecolabel europea. En dormitorios y cuartos de niños merece la pena elegirlas y ventilar bien los primeros días: es una cuestión de salud, no de moda.

Un buen esquema de color no se nota. Lo que se nota es cuando falta: esa sensación de que la casa no termina de estar acabada.